De vuelta con 3 propósitos para septiembre

Muy buenos días y feliz regreso a todos

Después de un verano donde ha reinado la pereza, la improvisación y el relax, la llegada de septiembre marca, al menos para mí, un antes y un después en el año. Es un nuevo comienzo.

ALT_Septiembre 2015 (1)

Desde que tengo el blog, todos los años por estas fechas hago un repaso de lo que publiqué el año pasado y analizo que he conseguido y que no.  Echando un ojo atrás he cumplido muchas de las cosas que me plantee y otras han quedado pendientes así que este año, como novedad sólo me voy a centrar en tres cosas que quiero cambiar o modificar tanto en el plano familiar, profesional y personal.

ALT_Septiembre 2015

1.- Actitud positiva. Soy una gruñona, lo se. Y tengo un pronto muy malo. Y aunque ya tengo una edad en la que resulta difícil cambiar, el principal de mis propósitos va a ser el mantener una actitud más positiva. Con esto quiero enfadarme menos en general (conmigo misma y con los demás) y darme más oportunidades para disfrutar de las cosas que la vida tiene que ofrecer.

2.- Viaje en familia. Ahora si que sí de este año no pasa. Los niños ya son mayores y quieren conocer y explorar más lugares. Y, aunque la situación económica no es la mejor, con un poco de ahorros y planificando con tiempo, creo que lo conseguiremos.

3.- Aprender cosas nuevas. De cualquier tipo. El continuar aprendiendo cosas año tras año creo que nos mantiene despiertos y nos permite descubrir habilidades y talentos que no sabíamos que teníamos. Voy a retomar desde el patinar en línea (espero no romperme la cadera) a otro tipo de habilidades necesarias para mejorar en mi trabajo y aficiones. Además, en la actualidad, para aprender no hace falta más que ponerle ganas. Hay un montón de posibilidades para aprender cosas que no cuestan dinero.

Además de todo esto, voy a intentar gastar menos en ropa y chorradas varias para poder llegar al objetivo número 2 de esta lista. He empezado y os lo recomiendo, haciendo una limpia severa de correos comerciales que recibo en mi mail y que lo único que hacen es crear necesidades inútiles. He eliminado la práctica totalidad de correos de tiendas de ropa, papelería y demás.

Y otro propósito es jugar más con mis hijos a cosas nuevas. Estamos empezando con juegos de mesa que podemos compartir entre los cuatro. Ya os contaré que tal.

En esta nueva temporada, además, postearé un día más, así que probablemente cambie los días de publicación. Mi idea es hacer una publicación pequeña, de un video, un libro, una película o algún plan que haya descubierto a lo largo de la semana ya que son cosas que normalmente comparto en la página de Facebook de La Casa pero que igual así llega a más gente.

De momento esto es todo por mi parte. Y  vosotros ¿tenéis nuevas metas para septiembre?

Cómo comunicarse con los pequeños gamusinos

Hoy va una de batallitas personales:. Mis gamusinos hablan. Mucho. A todas horas. De lo que sea. Los dos. Normalmente los dos a la vez. No puedo decir que no me desagrade, prefiero la verborrea incontenible a que no me cuenten nada de nada ( ya llegarán a los 14, ya!).  Digamos que padecen un exceso de comunicación.

Y este, amigos, es un tema que como aprendiza de gamusina madre me preocupa ( o desasosiega, como diría mi querido Andrés) .

¿Les escucho los suficiente?, ¿lo que me han contado es una preocupación real o una anécdota? ¿¿me comunico bien con ellos??

Yo intento escucharles (imposible no hacerlo), comprenderles y apoyarles.  A veces es difícil.
También trato de animarles a superar retos y miedos y todas esas cosas pero, por si sirve de ayuda , hoy me he encontrado con una lista de consejos que ha elaborado la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) que me ha parecido muy interesante y quiero compartirla aquí por si a alguien le es de utilidad. A mi me parece que están muy bien.

Cuando nos comunicamos, a menudo, trasladamos sin darnos cuenta nuestras propias expectativas, prejuicios y estereotipos, y si no cuidamos dicho proceso, aspectos tan determinantes como la autoestima, el autoconcepto, la motivación y la autoeficacia de los niños y adolescentes pueden verse afectados. 

Ten cuidado con lo que les dices. Debemos ser conscientes de que nuestras palabras tienen mucho poder en las personas, a veces incluso más que la fuerza, por lo que si no las usamos de forma adecuada podemos hacerles mucho daño.

Evita prejuzgarlos. Muchas veces encasillamos a los demás antes de darles la oportunidad de hablar o de actuar. Solemos juzgar y etiquetar prematuramente, y en el caso de los niños esto puede condicionar su comportamiento y producirles unas heridas que pueden quedar abiertas durante muchos años si no cicatrizan a tiempo.

No limites su capacidad. Solemos olvidar que una persona desarrolla su autoconcepto en función de las expectativas que depositan sobre ella las personas de referencia de su entorno. Si desde pequeño transmitimos la incapacidad de hacer algo, es muy probable que acabe pensando que no lo puede hacer.

No tiendas a compararlos con otros niños. Idealizar el comportamiento del hijo que suele comportarse mejor, regañar menos y, en definitiva, tener con él más paciencia que con el que suele portarse peor puede afectar directamente al autoconcepto, la autoestima y el rendimiento de los niños.

Motívalos. Debemos animarlos y motivarlos hacia el aprendizaje, concienciándolos de la importancia que tienen los estudios y elogiando sus capacidades. Si el niño se siente capaz de hacer algo y además siente interés por conseguirlo, actuará de forma motivada y será más probable que alcance sus metas.

Ayúdalos a desarrollar su imaginación. Este punto requiere un cierto aprendizaje. No podemos pedirles, si nunca lo han hecho y nosotros no les hemos enseñado, que lo hagan de la noche a la mañana. Para ello, desde pequeños, debemos enseñarles a enfrentarse a sus obligaciones como si fuera un juego, algo divertido.

Incentívales la curiosidad por las cosas. Si favorecemos el aprendizaje a través de un ambiente estimulante, que nos resulte atractivo e interesante, es más probable que el niño quiera aprender. Para ello debemos implicarnos en la actividad y transmitirles de una forma activa y con entusiasmo que son ellos quienes deben resolver la cuestión, los que deben pensar razonadamente. Sólo así conseguiremos que se involucren en lo que les estamos pidiendo.

Muéstrales empatía. Hay ciertas etapas en que los niños y adolescentes se muestran disconformes en muchas situaciones. Dedicar un cierto tiempo a comprenderlos y entenderlos es imprescindible para solucionar posibles conflictos.

Practica la escucha activa. No debemos olvidar que en estas etapas tienen una necesidad inmensa de ser y sentirse escuchados. Debemos demostrarles que realmente los estamos escuchando y que nos interesa lo que nos tienen que contar. Darles conversación, escucharlos e interesarnos por lo que les pasa y lo que les gusta es algo fundamental.